Tiempos difíciles para el hombre del saco

Esta vez, del Flash Fiction Challenge de Chuck Wendig, el reto propuesto es crear una historia corta que contenga dos elementos elegidos al azar de entre dos listas bastante eclécticas.

A mí me tocaron:

  • Uno: Un monstruo
  • Dos: Un trato infernal

Y para hacerlo incluso más emocionante, he añadido mis dos propios elementos random:

  • Tres: Un coche vintage
  • Cuatro: El arcoíris

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TIEMPOS DIFÍCILES PARA EL HOMBRE DEL SACO

La respiración del niño era dulce y profunda cuando una ráfaga de aire entró en la habitación y acarició sus párpados. Permaneció un momento entre la vigilia y el sueño hasta que recordó que no había dejado la ventana abierta y sus ojos se abrieron de par en par. Alargó la mano hacia la mesita de noche y se puso las gafas.

Se reincorporó en la cama y escudriñó la oscuridad hasta que sus ojos se hubieron acostumbrado a la falta de luz, y entonces las vio: dos motas de luz roja justo en medio de la habitación, suspendidas en silencio.

Primero la Sombra ronroneó suavemente para que el niño notara su presencia, para que la sangre comenzara a fluir hacia su cabeza como una avalancha y pudiera sentir el sabor del miedo. Luego avanzó un paso hacia los pies de la cama y algo parecido a unas mandíbulas brilló y se abrió, y entonces la figura creció y se elevó hasta el techo, y el ronroneo se convirtió en un rugido, y las pupilas rojas brillaron con los capilares de los ojos palpitantes, y entonces… y entonces el niño dijo:

—Buenas noches, ¿en qué puedo ayudarle?

Hubo una leve vacilación en la Sombra, y por un momento no hubo ningún sonido ni ningún movimiento, ni ningún aire agitando las cortinas, y todo, absolutamente todo en aquella habitación mantuvo la respiración.

¿Puedo hacer algo por usted? insistió el niño.

Entonces pareció que los dos redondos y siniestros globos oculares miraban a su alrededor de reojo, y su rugido se convirtió en una especie de gruñido interrogante.

El niño escudriñó la oscuridad, arqueó las cejas como dándose cuenta de algo y exclamó con tono condescendiente:

¡Oh! Oh, perdone, perdone, pensé que sería un amigo de mi padre.

A esas alturas el monstruo había menguado hasta su tamaño original, que era poco mayor que el de una niña de diez años, aunque hay que reconocer que sus ojos seguían siendo considerablemente aterradores.

Bggrrrr dijo, o lo que es lo mismo (en el idioma de los Hombres del Saco): ¡No, he venido a por ti! Y alargó la última sílaba, pero a pesar de que la voz era temible y ronca, y la sonoridad de la habitación la dotaba de cierta cualidad reverberante, el tono exclamativo se quebró en cierto punto y el resultado final fue en realidad muy poco convincente.

A veces, las cosas simplemente no funcionan.

Es que verá empezó el niño, adoptando tono explicativo, mi padre es publicista y estoy tan acostumbrado a ver pasar por casa a todo tipo de gente… lo siento de verdad, fue una equivocación. En cualquier caso… ¿Con quién tengo el placer de hablar?

¡Grrrrr! es decir, “Soy El Hombre del Saco y voy a comerte”. Y esta vez se esforzó de verdad en sonar aterrador, y aparentemente funcionó, porque el niño retrocedió cuando sintió una turbia ráfaga de aire en el rostro.

Oh dijo, tosiendo, claro, claro. Y eso me complace de veras, pero… ¿a qué se dedica exactamente?

Y cuando oyeron esto, los ojos, en el caso de que hubieran tenido rostro, lo hubieran arrugado como si hubieran sentido una punzada de dolor.

Oh, desde luego parece interesante asintió el niño, vagamente.

El Hombre del Saco pestañeó (o lo hubiera hecho de tener pestañas), y abrió y cerró la boca varias veces (o al menos lo hubiera hecho).

Yo… vaya, deberá disculparme… Algo me dice que debería reconocerle, pero… seguro que soy yo. Sí, soy yo que estoy un poco despistado y no acierto… se dio un golpecito con los nudillos en la cabeza. Aunque también… Bueno, ¿es posible que tenga problemas de posicionamiento?

El Hombre del Saco emitió un gemido de duda.

Sí, seguro que su servicio es excelente y pone pasión en lo que hace, pero a veces eso no es suficiente. Se trata de un mercado competitivo, con tantos nombres buenos ahí afuera, ya sabe, como Freddy Krueger, Slender Man… todo tipo de espantosos fantasmas, payasos y monstruos bajo la cama, etcétera, etcétera (y ni siquiera estoy teniendo en cuenta las figuras locales). En mi opinión, no puede conformarse con cualquier cosa: tiene que formar un perfil sólido, capaz de competir con los mejores. El niño tomó aire antes de continuar. Las malas noticias son que la situación puede empeorar muy rápido.

Algo sostuvo la respiración.

Pero, por otra parte, creo que debería ser capaz de redefinirse a sí mismo de algún modo.

Y entonces, un suspiro de alivio.

Sí, quizás haya esperanza para usted. Quiero decir, creo que debería comenzar a trabajar en su Plan de Marketing de Posicionamiento de Criaturas del Infierno tan pronto como sea posible.

El niño se levantó de la cama y fue a buscar algo a su escritorio, y pareció que la extraña figura se tensaba y volvía a mirar de manera intimidatoria, pero entonces vio que el niño tan solo traía su tablet.

Le diré lo que haremos dijo el niño mientras deslizaba el dedo frenéticamente por la pantalla. Puedo ofrecerle un plan integral de posicionamiento online conjunto con acciones off-the-line por un precio especial.

El Hombre del Saco pareció entrecerrar los ojos y asentir levemente.

Aunque verá… dijo el niño, y la figura oscura y temible proveniente del infierno se tensó de nuevo, expectante. Yo podría ayudarle a fortalecer su imagen frente al público, pero… Usted es el primero que debería… Verá, hoy en día debe pensar en el mercado como en un flujo de intercambios entre los participantes. Y si usted quiere entrar a competir y asegurarse un público, primero debe aportar valor a dicho flujo, no sé si me explicó continuó el niño, y la figura asintió rápidamente. En resumidas cuentas, antes de confiar plenamente en terceras personas algo tan importante como su imagen, primero debe tomarse un momento para hacer un autoanálisis y aclarar sus propias ideas. No se preocupe, es un proceso que puede alargarse un tiempo considerable, pero a largo plazo le resultará provechoso, se lo aseguro. De manera que ahora lo que debe hacer es salir por esa ventana por la que ha entrado y preguntarse a sí mismo: ¿En qué punto me encuentro? ¿Hacia dónde quiero ir? ¿Cómo debo actuar para llegar a ese objetivo? Y cuando tenga las respuestas a esas preguntas el niño levantó un dedo al aire, y solo cuando las tenga, estará preparado para seguir el consejo de un profesional.

El Hombre del Saco guardó un largo silencio hasta que el niño miró disimuladamente la hora en el reloj digital de Hora de Aventuras y se aclaró la voz.

Bien, le agradezco su visita y espero que no enfoque todo este asunto como un problema, sino como una oportunidad.

El niño bajó de la cama y se acercó al armario, que revolvió hasta encontrar una camiseta de manga corta con un estampado vintage en el que aparecía un coche de coleccionismo con un í de fondo.

Esto es tan solo una gratificación por haber venido. Gracias y espero que tenga una buena noche.

Hombre del saco con una camiseta rosa

El niño se quedó con las manos entrelazadas tras la espalda, esperando, y el Hombre del Saco sintió que no estaba del todo cómodo. El Señor de las Sombras y la Desesperación se puso la camiseta torpemente y agitó la mano que el niño le ofreció. Se acercó hacia la ventana y se dio la vuelta y miró al niño un momento, confuso, antes de abandonar la habitación con un gruñido apagado.


Gracias por leer. ¡Comenta si te gustó!


One comment to this article

  1. jose

    on octubre 5, 2014 at 1:43 pm - Responder

    Hola Nadia. Me ha encantado tu relato. Un saludo!

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