sinonimos

Tanto quien escribe emails como obras de ficción, parece que todos tenemos más o menos asumido que la repetición de palabras en el texto suele producir un efecto poco armónico.

Me doy cuenta de que la escritura es una búsqueda continua de sinónimos. Cuando escribo, abro una especie de cajón en mi memoria donde retengo las palabras un tiempo, para así tenerlas a la vista mientras aplico una serie de normas que ajustan mi escritura a lo que es tolerable para el lector. Por ejemplo, no repetir con demasiada frecuencia (o sí, según la intención) las palabras menos comunes, separar las referencias similares en el texto, o elegir sinónimos más o menos próximos.

Sinónimos parciales y sinónimos totales

En este sentido, he estado leyendo sobre tipos de sinónimos en base al grado de equivalencia, y me ha llamado la atención la distinción entre sinónimos totales y parciales.

1. Sinónimos parciales son los que son equivalentes solo en un contexto determinado. 

Por ejemplo, fiel sería sinónimo parcial de leal, porque en ciertos contextos, se pueden usar con el mismo significado:

  • El hombre fue fiel a su amigo hasta el final.

Pero en otros puede que no sea así:

  • El documental es un reflejo fiel de lo que ocurrió.

2. Por otra parte, sinónimos totales son palabras que quieren decir lo mismo en todos los contextos. 

Por ejemplo, según esta web, serían sinónimos totales:

  • Obediencia y acatamiento
  • Anciano y longevo
  • Pena y tristeza

¿Quién define los significados?

Hace unos años, un profesor de la universidad nos explicó algo que no sé por qué, pero se me presentó como una revelación, y que es que los únicos sinónimos totales de la lengua española son aún y todavía.

La máxima es incompatible con las clasificaciones antes mencionadas, y con todo lo que he leído en internet, pero me siento tentada a hacer una interpretación libre de la misma, y a relacionarla con la subjetividad.

Porque la verdad es que para mí, pena y tristeza no son lo mismo. De hecho, quizás lo fueron durante cinco segundos, pero cuanto más pienso en esas palabras (o en cualquier par de sinónimos), más diferencias encuentro. Del mismo modo, intuyo que cualquier otra persona también encontraría diferencias, aunque seguramente no iguales que las mías.

En resumen, ¿podemos escribir tranquilamente dando por sentado que algunas palabras son perfectamente intercambiables según los dictados de la RAE? Cuando lanzamos un texto que será disfrutado e interpretado por un lector, ¿no deberíamos tener en cuenta que el significado que él dará a esas palabras será uno propio que puede que coincida o no con lo que marcan los estándares?

Sí, la conclusión del artículo está formulada por preguntas. Al final, no soy sociolingüista ni filóloga, pero hago mi propio uso de la lengua y me gusta reflexionar sobre ello. Sobre todo cuando el cajón de palabras está abierto en mi memoria y tengo que decidir cómo le hablo al lector.


Fuentes: iejemplos


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